domingo, 1 de julio de 2012

La Caída de Un Angel


Cayó un ángel. Era un 21 de Junio. Y un ángel resbaló, se deslizó por entre las nubes grises que cubrían el cielo. No pudo controlar la caída. Simplemente cayó. Algún que otro pájaro rió de él. El ángel los miro, sin entender. Le habían hablado muchas veces de la vida de abajo. Pero nunca había tenido la oportunidad de pisar tierra.

Estaba nublado, las nubes eran grises (¿lo recuerdan, no?). El ángel buscó algo que ponerse, arriba no necesitan ocultar su desnudez, no tienen vergüenza de su propio cuerpo. Sus alas habían desaparecido, como les desaparecen las colas a las sirenas cuando salen del mar. Ahora el ángel era un simple mortal… Caminó una cuadras, miró a su alrededor, estaba en un callejón, en pleno Buenos Aires, miró todo con atención, tratando de estudiar cada milímetro de espacio. Se escuchaban ruidos extraños, eran los autos que pasaban a pocas cuadras de allí, por una avenida. Siguió caminando, un olor nauseabundo lo invadió, no sabía qué era exactamente (es que arriba no existe ese tipo de olor); estaba caminando cerca de una pila de basura. Era todo raro, pero no tenía miedo, solo curiosidad.

Un ángel cayó, y esa noche llovió más que nunca sobre Buenos Aires. El ángel vagó por sus calles desorientado, buscando algún signo que le dijera que estaba en el lugar correcto... Lagrimas cayeron de sus ojos al ver tantos niños buscando comida entre la basura, hurgando en busca de algún pan viejo con sus manitos negras de suciedad , prendidos a bolsitas de plástico para olvidar el frío y el hambre, para engañar a la mente, para no pensar en las necesidades del cuerpo.

Unas cuadras más tarde se cruzó otro grupo de niños jugando a la pelota, se reían, se divertían, que gran contradicción!, pensó. Y es que ya no estaba en el cielo, ahora estaba en el suelo, en Buenos Aires, ciudad de contradicciones, de alegrías y tristezas contínuas, de desesperanza y de gente de Fe!, gente que lucha y gente que se deja vencer. Entonces el ángel lo entendió, la contradicción está en la esencia misma de SER HUMANO. Arriba en cambio, todo es siempre igual… Pero el ángel comprendió, que solo al haber conocido la tristeza, le damos el valor que se merece a la alegría, a los buenos momentos.