jueves, 17 de mayo de 2012

La Ciencia: ¿El Nuevo Dios?


De a ratos se me da por leer explicaciones científicas a las diferentes acciones y reacciones humanas. Noté en eso que nos pasamos la vida buscando explicar no solo nuestra fisiología, nuestro metabolismo, sino también lo que sentimos. No sé a ustedes, pero para mí es bastante preocupante, porque una de las cosas mágicas que conlleva el SER HUMANO es sentir, más allá de la Razón, bien recordaremos la frase “el corazón tiene razones que la propia razón no entiende”.

Pero más allá de esta magia que se pierde, me pregunto también ¿estaremos buscando un nuevo Dios en quién depositar todas nuestras responsabilidades?. Es decir, ¿No será demasiado cómodo terminar diciendo “sentí odio porque hay una hormona que se activa y me hace sentir así”? O, “Me enamoré porque ese hombre despide tal o cuál feromona y me hace sentir de tal o cual manera”, o “Me estresé porque las neuronas actúan de forma tal que…”. Esto es a mí entender casi tan ridículo y chistoso como tenebroso a la vez.

"El problema del hombre no está en la bomba atómica
Sino en su corazón"
A. Einstein

¿Por qué ridículo y chistoso?, porque no deja de ser una maniobra más de muchos para desligarse de lo que sienten, me causa gracia que muchos crean tanto en éstas teorías como para negarse a sentir lo que sienten o a pensar lo que piensan, y además depositen toda esa carga emocional en alguna explicación científica.

¿Por qué tenebroso?, porque imagino que el fin de éstos descubrimientos no es otro que el de pretender controlar lo que sentimos, ergo sacarnos esa HUMANIDAD que tan especiales nos hace, convertirnos en robots. Imagino en éste punto una de esas sociedades futuristas en las que nadie es dueño de lo que piensa, una especie de Matrix, donde creemos que comemos algo rico, pero en realidad el gusto no es más que un INPUT de una máquina que nos controla, donde creemos que nos enamoramos, que odiamos, que sentimos tristeza, apatía, orgullo, nostalgia, melancolía, desazón, frustración, etc, etc, etc.

¡No está mal sentir todo eso! ¡Somos Humanos! ¡Y yo estoy orgullosa de serlo! Me enamoré mil veces, me enojé tantas otras, soy una tana que se enoja por nada, soy una blanda que se le pianta el lagrimón hasta con el programa ese que construyen casas y se las regalan a la gente (patético ya lo sé…), disfruto de una buena melodía, de una buena película, siento nervios frente a una examen (aunque no parezca), me da miedo caminar sola por las calles de eleven (aunque me haga la fuerte), dos por tres me ataca la melancolía y me pongo a recordar los domingos en familia numerosa que ya no están, y me voy a volver a enamorar, y a enojar y voy a volver a sentir esas cosas mil y una veces. Porque soy yo, porque soy HUMANA, porque soy MUJER y porque NO QUIERO controlar eso, si lo hiciera Sres. Y Sras. ¡CHAU MAGIA!.

Creo en la psicología, creo en la ciencia, ¡Dios bendiga a ambas! (aunque no creo demasiado en Dios, je!). Pero creo también que se tienden a cruzar los cables de muchos investigadores e intelectuales a la hora de definir, cuál es el fin de todas esas teorizaciones. Yo pensaba que el fin, era ayudarnos a tener una mejor calidad de vida, pero dejando a su vez que esa vida mantenga sus ondas, sus asperezas, sus condimentos (esos condimentos que le agrega el relacionamiento diario entre las personas); no pensé jamás que el fin, era el de transformar esa vida, en algo chato, totalmente previsible y controlable. Me niego a pensar en un fin tal, quizás esté pecando de ingenua, pero resulta que quiero permitirme serlo, no necesito controlar hasta mi propia ingenuidad.  

domingo, 13 de mayo de 2012

UTOPIA DE LIBERTAD


Subida al árbol de la esperanza,
Bajada de la nube de la libertad,
[...]He llegado a la línea donde cesa
la nostalgia,
y la gota de llanto se transforma
alabastro de espíritu.[...]
Federico García Lorca
"La sombra de mi alma"
Mojando mis manos en el agua,
De las lágrimas que lloró tu alma
No hace tanto tiempo atrás.

Buscando la sana locura,
Me muevo entre los obstáculos,
Que impiden felicidad.

La sala esta vacía  para muchos,
Para mí está llena de cuadros,
Que suicidan el tiempo,
Desvaneciendo relojes
De la nada superficial.

Juguemos a ser felices,
Volvamos a la nube,
Sequemos nuestras manos,
Pulvericemos la tristeza
(Como en un cuadro de Dalí).

domingo, 6 de mayo de 2012

LA ETICIDAD A LA INVERSA : cieguitas y felices


Que el ser humano es un bicho raro, ya lo sabemos. Y de hecho, creo que eso ha alimentado mucho a este blog (después de todo, sería bastante aburrido si así no lo fuera). Pero dentro de la especie humana, estamos nosotras las mujeres, dentro de cuyo género, hay algunas más raras aún. ¡No se me enojen chicas! Ya les paso a decir a qué me refiero con esto.

Resulta que ayer, hablando con una amiga, y una amiga de esa amiga, las anécdotas tanto propias como ajenas empezaron a fluir. Las historias eran diversas, pero todas convergían en lo mismo: “¡cuando la mujer NO quiere VER, no hay caso, NO-VE!”. Pongamos en claro la cosa, así me entienden…
"La mujer rota es la victima estupefacta de la vida
que ella misma eligió"
Simone De Beauvoir "La Mujer Rota"

Historia Nº 1: a una mujer el marido le dice que se va a jugar al fútbol todos los días a las 6 de la mañana, porque “la canchita que los muchachos alquilan está abierta a esa hora”. La mujer le cree. El hombre sigue con su engaño yendo a “jugar al fútbol” todas la mañanas (apelo a la inteligencia de los lectores de éste blog porque realmente no me surgen las ganas de explicar de qué se trata “jugar al fútbol” en éste caso).

Historia Nº 2: la chica descubre que su novio consume cocaína. Aclaremos, su novio en realidad está casado y tiene hijos. Pero lo grave para la chica, no es que el tipo engañe a la mujer desde hace años, lo grave es que se drogue. Pregunta: ¿Tengo que explicarle a los lectores del blog que es mejor joderse a uno mismo consumiendo cocaína que joderle la vida a tu mujer y a tu hijo???. Vuelvo a apelar a su inteligencia.

Historia Nº 3: esta sí que es buena. Llamémosla “el jodido encubierto”. El chico era el defensor de las mujeres, la voz feminista que siempre defendía a sus amigas y les decía que la mayoría de los tipos eran unos jodidos (menos él of course). Un tiempo más tarde, empieza a salir con una de esas amigas, le hace el cuento del novio, luego desaparece, le dice a ella que está encerrado en su casa porque “está desganado” y finalmente, la chica se entera por Facebook (conocidísima red social que todo el mundo ve!) que él “tiene una relación” (sin palabras).

Historia Nº 4: el chico es un seductor nato, tiene la palabra exacta para la chica exacta, de hecho tiene una capacidad enorme para captar datos de los perfiles de Facebook. A la chica le gusta leer a Borges (tiene una foto de Borges entre las de sus álbumes de Facebook), entonces obviamente ¡a él le gusta Borges!, a ella le gusta el rock (porque se lo publica cada tanto en su muro) y obviamente ¡a él también! ¡Cuánta coincidencia! Tanta es su capacidad para leer perfiles de Facebook, que el tipo sostiene varias historias similares por esa misma red social, y mientras tanto mujer e hijo esperando en casa. Pero la historia no termina ahí, alguna lo descubre y le canta unas cuantas verdades (también por Facebook). A lo que su mujer le dice: “amor yo te creo a vos”. Conclusión: la ceguera a la vigésima potencia.  

La cantidad de historias que son de similares contenidos son tantas como mujeres somos en éste mundo, no es muy difícil ver ahora a dónde apunto hoy con ésta publicación. Vemos, lo que queremos ver. Tenemos la eticidad desviada, está mal lo que hacen otros pero no lo que hago yo, está mal que el tipo se drogue, pero no que abandone a su mujer para irse con otra, está mal que etc, etc, etc. Me parece que el problema, es mucho más profundo que un simple enamoramiento, creo que hay cosas que por comodidad, conveniencia, miedo, o tan solo por no querer estar solas, nos negamos a ver. Y el resultado de ésta ceguera, es que en definitiva las mujeres terminamos siendo las principales responsables de esto que nos pasa, porque somos nosotras las que hacemos que el acto de los hombres resulte impune. Mal que nos pese, el monstruo existe porque nosotras lo alimentamos. Y después pasamos nuestras vidas quejándonos de que así sea…


 Dice Simone de Beauvoir acerca de “La Mujer Rota”: “Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide, al contrario, interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado y, en general, por esa parte de fracaso que hay en toda existencia”.