Que el ser humano es un bicho raro, ya lo sabemos. Y de
hecho, creo que eso ha alimentado mucho a este blog (después de todo, sería
bastante aburrido si así no lo fuera). Pero dentro de la especie humana,
estamos nosotras las mujeres, dentro de cuyo género, hay algunas más raras aún.
¡No se me enojen chicas! Ya les paso a decir a qué me refiero con esto.
Resulta que ayer, hablando con una amiga, y una amiga de
esa amiga, las anécdotas tanto propias como ajenas empezaron a fluir. Las historias
eran diversas, pero todas convergían en lo mismo: “¡cuando la mujer NO quiere
VER, no hay caso, NO-VE!”. Pongamos en claro la cosa, así me entienden…
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| "La mujer rota es la victima estupefacta de la vida que ella misma eligió" Simone De Beauvoir "La Mujer Rota" |
Historia Nº 1: a una mujer el marido le dice que se va a
jugar al fútbol todos los días a las 6 de la mañana, porque “la canchita que
los muchachos alquilan está abierta a esa hora”. La mujer le cree. El hombre
sigue con su engaño yendo a “jugar al fútbol” todas la mañanas (apelo a la
inteligencia de los lectores de éste blog porque realmente no me surgen las ganas
de explicar de qué se trata “jugar al fútbol” en éste caso).
Historia Nº 2: la chica descubre que su novio consume
cocaína. Aclaremos, su novio en realidad está casado y tiene hijos. Pero lo
grave para la chica, no es que el tipo engañe a la mujer desde hace años, lo
grave es que se drogue. Pregunta: ¿Tengo que explicarle a los lectores del blog
que es mejor joderse a uno mismo consumiendo cocaína que joderle la vida a tu
mujer y a tu hijo???. Vuelvo a apelar a su inteligencia.
Historia Nº 3: esta sí que es buena. Llamémosla “el
jodido encubierto”. El chico era el defensor de las mujeres, la voz feminista
que siempre defendía a sus amigas y les decía que la mayoría de los tipos eran unos
jodidos (menos él of course). Un tiempo
más tarde, empieza a salir con una de esas amigas, le hace el cuento del novio,
luego desaparece, le dice a ella que está encerrado en su casa porque “está
desganado” y finalmente, la chica se entera por Facebook (conocidísima red
social que todo el mundo ve!) que él “tiene una relación” (sin palabras).
Historia Nº 4: el chico es un seductor nato, tiene la
palabra exacta para la chica exacta, de hecho tiene una capacidad enorme para
captar datos de los perfiles de Facebook. A la chica le gusta leer a Borges
(tiene una foto de Borges entre las de sus álbumes de Facebook), entonces
obviamente ¡a él le gusta Borges!, a ella le gusta el rock (porque se lo
publica cada tanto en su muro) y obviamente ¡a él también! ¡Cuánta coincidencia!
Tanta es su capacidad para leer perfiles de Facebook, que el tipo sostiene
varias historias similares por esa misma red social, y mientras tanto mujer e
hijo esperando en casa. Pero la historia no termina ahí, alguna lo descubre y
le canta unas cuantas verdades (también por Facebook). A lo que su mujer le dice:
“amor yo te creo a vos”. Conclusión: la ceguera a la vigésima potencia.
La cantidad de historias que son de similares contenidos
son tantas como mujeres somos en éste mundo, no es muy difícil ver ahora a
dónde apunto hoy con ésta publicación. Vemos, lo que queremos ver. Tenemos la
eticidad desviada, está mal lo que hacen otros pero no lo que hago yo, está mal
que el tipo se drogue, pero no que abandone a su mujer para irse con otra, está
mal que etc, etc, etc. Me parece que el problema, es mucho más profundo que un
simple enamoramiento, creo que hay cosas que por comodidad, conveniencia,
miedo, o tan solo por no querer estar solas, nos negamos a ver. Y el resultado
de ésta ceguera, es que en definitiva las mujeres terminamos siendo las
principales responsables de esto que nos pasa, porque somos nosotras las que
hacemos que el acto de los hombres resulte impune. Mal que nos pese, el monstruo
existe porque nosotras lo alimentamos. Y después pasamos nuestras vidas
quejándonos de que así sea…
Dice Simone de Beauvoir acerca de “La Mujer Rota”: “Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide, al contrario, interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado y, en general, por esa parte de fracaso que hay en toda existencia”.
Dice Simone de Beauvoir acerca de “La Mujer Rota”: “Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide, al contrario, interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado y, en general, por esa parte de fracaso que hay en toda existencia”.

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