Quizás la pregunta crucial en lugar de ésta sería, ¿matamos a nuestros líderes? La historia está plagada de líderes que aportaron muchísimo a la humanidad, pero acabaron destruidos por la misma sociedad por la que ellos se habían jugado enteros en cuerpo y alma. Personas que han dedicado décadas a pensar de qué manera podrían ayudar o aportar algo para mejorar la calidad de vida de los demás. Un claro ejemplo de ello es Favaloro, un líder como pocos, un héroe, ¿cuántas vidas habrá salvado con su invento del Bypass? ¿A cuanta gente sin ningún recurso económico habrá acogido en la Fundación? Desde sus comienzos como médico rural se dedicó a atender pacientes en un pueblito de La Pampa (Jacinto Aráuz); pueblito remoto olvidado por todos, excepto por Favaloro. Se perfeccionó en la Clevenland Clinic en EE. UU., creo el Bypass; pero no se durmió en los laureles, ni en los homenajes, ni en los premios recibidos. Retornó a la Patria, a SU Argentina, creó la Fundación sin fines de lucro. Pero las puertas comenzaron a cerrarse, no era negocio para los sindicatos ni para las obras sociales de aquella época un tipo que no quería cobrar. Parece obvio lo que digo, pero a veces hay que recordarlo. Pronto esa Patria que el tanto anhelaba le dio la espalda. Y la única salida, el suicidio.
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| "Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar". (fragmento de la carta de suicidio de R. Favaloro) |
Entonces me pregunto, ¿qué hacemos nosotros al respecto?. Favaloro intentó hasta el hartazgo que alguien lo ayudara, envió decenas de cartas pidiendo ayuda económica. Pero nadie oyó. Después de su muerte hasta se llegó a publicar en los diarios, que el Dr. Había tenido problemas con las drogas, y muchos lo creyeron. Ya no importaba todo lo bueno que había hecho por la gente durante tantos años, solo importaba el “chusmerio” de turno. En vida, llegaron a decir que él ya no operaba, para que los pacientes no concurran en su ayuda, para limitarlo aún más. Lo vencieron. Lo vencimos nosotros con nuestra indiferencia, creyendo cualquier infamia. Arrojamos a un hombre íntegro, honesto, a nuestro héroe, a las fieras, y ya era tarde para arrepentirse.
Y después, viene el asunto del merecimiento, ¿nos merecemos a un héroe de tal envergadura?, ¿Por qué decidimos creer injurias acerca de alguien que nos hizo tanto bien? ¿Carecemos de sentido común para discernir tal infamia? ¿O padecemos de una idiotez extrema?
Hace unos días charlando con un amigo le comenté mis ganas de dedicarme al Proyect Management, automáticamente me dijo, no lo hagas! Vas a ser el fusible del equipo! ¿Esa es la idea que tenemos de quienes lideran los proyectos?... Claro! Con razón hay tan pocos líderes, con razón ya no aparecen héroes, si total después de dedicarle toda la vida a un proyecto, sea el proyecto de la Fundación sin fines de lucro para Favaloro o cualquier otro proyecto, solo se trata de “el fusible”, “el desechable”. Y así, ¿quién se va a animar?.

